Algunos trucos caseros muy sencillos de realizar, además de, por supuesto, una correcta higiene con cepillado, hilo dental y enjuague bucal.

Cinco trucos para blanquear tus dientes

- Bicarbonato: al igual que es muy bueno hacer gárgaras con una mezcla de agua y bicarbonato, este ingrediente también te puede ayudar a blanquear tus dientes. Puedes añadir un poco de bicarbonato a tu pasta de dientes habitual o simplemente lavarte los dientes con la mezcla que puedes utilizar para enjuagarte la boca.

- Limón: para aclarar tu esmalte también puedes cepillarte los dientes con una mezcla de zumo de medio limón y un poco de agua tibia o directamente frotar contra ellos la parte interna de la cáscara (método este último para el que también puedes emplear una naranja).

- Sal: otra opción es fabricar una pasta de dientes con un poco de sal fina (que actúa como abrasivo) con unas gotitas de limón (muy útil como quitamanchas) Sólo tienes que utilizar el resultado para cepillarte la dentadura incidiendo sobre aquellas piezas que están 'más feas'.


Blanquea tus dientes con un dentífrico casero

- Fresas: coge dos fresas y aplástalas con un tenedor hasta formar una pasta con la que frotarás tus dientes. Tras el proceso de cepillado te quedarán restos que podrás retirar o con un enjuague bucal o con hijo dental, porque si inmediatamente después te lavas los dientes con tu pasta habitual será como si no hubieras hecho nada.
Cinco trucos para blanquear tus dientes

- Aloe vera: este último truco es el que más raro te va a sonar, pero no es la primera vez que te hablamos de las excelentes propiedades que tiene el aloe vera para todo lo relativo a la belleza. Esta vez emplearemos el gel de aloe vera para blanquar nuestra dentadura masticándolo durante tres minutos (si tragas algo no pasa nada puesto que el aloe vera no será dañino para tu organismo).

Aclara el color de tu dentadura sin grandes inversiones económicas

Si utilizas alguno de estos trucos dos o tres veces por semana (no más para evitar desgartar el esmalte dental) conseguirás, poco a poco, ir aclarando el color de tu dentadura.

Lógicamente, nada es milagroso, por lo que si realmente quieres que tus dientes estén blancos y relucientes, la mejor opción, aunque no la más asequible a todos los bolsillos, es acudir al dentista y someterse a un tratamiento de blanqueamiento dental.
 
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